3 de abril de 2011

Alcachofas de la nonna Sara con su toque cubano

Desde que me he hecho de Disfruta y Verdura, es decir desde el lunes pasado, he adquirido un problema que antes no tenía. Tener que cocinar verduras.
No hablo de la lechuga, los tomates o el calabacín. Sí hablo de la berengena, las alcachofas o los ajos tiernos.
La berengena presentaba un grado de dificultad entre 4 y 5, que resolví optando por la simple receta berengena a la plancha mediante un método tan primitivo que me quedé dormida del aburrimiento y no pude sacar la foto para ilustrar el blog.
Con las alcachofas, el grado de dificultad sube al 8-9 y por eso acudí al recetario internet donde di con el blog El Comidista y esta receta de la nonna Sara que he hecho hoy mismo para comer.
Cualquiera de mis numerosos lectores que compare la foto de El Comidista con mi foto dirá que para ser yo, no está tan mal.
the original
the copy
 Lo raro ha sido la disparidad de criterios entre la P y yo a la hora de evaluar el manjar.
—Pues los tallos están muy ricos ― dice la P.
—A mi no me gustan, están muy amargos.
Claro, luego leyendo bien la receta original no dice nada de comerse los tallos, igual eran puramente decorativos.
—Pues yo, la verdad, creo que te han quedado muy bien.
—Pues francamente, no me parecen nada del otro mundo. Prefiero el gusto de las alcachofas sin tanto parmesano.
Y es que a decir verdad. en la receta decía 100 gramos de queso para 6 alcachofas y yo tenía 4, no tengo balanza y he puesto lo que me ha dado la gana, algo así como 150 gramos.
—Pues en los comentarios del blog, hay gente que decía que eran la máxima suculencia y francamente, no me parece que sea para tanto.
—Fíjate que a mi no me gustan las alcachofas y me las estoy comiendo la mar de contento.
—Tú es que eres un santo varón.
Y es que, todo hay que decirlo, a la receta original le hemos añadido algo de nuestra propia cosecha: arroz basmati con huevo.
la P version: con huevo al plato
miss wu version, con huevo revuelto
Y claro, con esta desvirtuació de la receta de la pobre nonna, cualquiera no tiene criterios distintos.
No quiero ni pensar en lo que les depara a los ajos tiernos.
Y encima me duele la barriga...



1 de abril de 2011

Ejemplos de imposturas I

Cuando Federico se perdió en verano y apareció a los cuatro días tan tranquilo, como si se hubiera ido a una temporada a un balneario, enseguida pensamos que era un impostor. Luego vimos que en realidad se parecía mucho, pero por si las moscas, cuando hace cosas extrañas le llamamos Fedequico, para que no se piense él que nos puede tomar el pelo.
Y es que realmente Federico no solía hacer estas cosas.

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