2 de julio de 2010

Top manta



Por fin tengo aire en el despacho. Yo con un calor de la muerte y el resto de la gente con rebequitas. Salía al pasillo y era como meterse en la cámara de la Frigo pero sin Frigodedo. Ayer por fin me di cuenta: el agujero de la ventilación estaba tapado. Con medio rollo de papel de plata. Sí, en mi oficina el departamento de ajustes y arreglos (el chispas, de toda la vida, vamos) es high tech total. Cuando por fin lo han destapado, han salido volando todos los papeles que tenía encima de la mesa. Por eso estaba tapado, claro. Ahora he puesto sujetapapeles por todas partes: una manzana, la calculadora, el móvil, un libro, la grapadora, el estuche de las gafas. Soy como un top manta de restos de serie.

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